
Solo sirve para romper los huevos
Yo no pague la boleta de Aguas Argentinas simplemente porque me dio paja. No se me antojó. No me lo cantaron las pelotas.
Nada que la empresa no se lo haya ganado anticipadamente, conmigo y con muchísimos otros más.
Conmigo porque no puedo usar agua de la canilla ni para hervir por que las visitas se van cagando (literalmente digo). Porque los viernes a la noche si hiervo papas ceno puré de lavandina.
Y la pago como si de la canilla saliera Perriere, o Glaciar.
El tema fue que cuando la paja se fue diluyendo y el segundo vencimiento había caducado, agaché la cabeza y fui a pagarla. A la oficina central. Of course. Lejos de casa. Of course. Pagué un remis. Of course. Me sentí pelotuda. Of course.
La oficina está ubicada en medio de un parque esplendoroso: parece un paraíso, el de nosotros, los boludos.
Acá comienza la PEPINA TRUE AGUAS STORY.
Entré. No había público. No había es no había. Mis ojos contabilizaron en una fracción de segundo: un guardia de seguridad, dos empleados de reclamos y dos cajeros. Todos empollando huevos en sus respectivos asientos.
Reacción normal, instintiva ante esta circunstancia: me mandé en crudo a la caja (el tiempo del remis cuesta viste?).
Reacción del guardia de seguridad:
-Señora deténgase. Adónde va-. (Pregunta lógica porque nadie garpar. Los perdono porque no están acostumbrados).
-A pagar- (respuesta de un dobolu que va a gatillar).
-Tiene que sacar número- el guardia mirándome en serio (no era joda).
-…………- lapsus, repuesta mía.
Me señala con un dedo una columna con dos botones. Toca botón arriba, escupe papel con número de gestión para el que paga. Toca botón abajo, sale papel con número de gestión para el que quiere ir a reclamar algo (como si le fueran a dar bola).
Toco botón de arriba.
Sale papel con número 144 .Me dirijo a línea de cajas y me paro a que me llamen cualquiera de los dos cajeros desocupados.
Me miran.
Los miro.
No hacen nada. (Sinónimos: no laburan, se rascan el higo, anorexia mental, les da paja atenderme)
Ya pasó un minuto.
Los miro.
Uno se está rascando la jaipi (lo veo). El otro me mira las tetas.
Los miro.
Ya pasó otro minuto.
No digo nada.
Me siguen mirando. (el de la jaipi se huele el dedo, puajjj. El otro está en langa)
Los miro.
Ya pasó otro minuto.
Me doy vuelta, el guardia me mira.
Hasta acá todo normal. Ya me acostumbré que hasta para pagar tengo que hacer cola cuando en realidad me tendrían que tirar la alfombra roja porque YO VOY A PAGAR NO A PEDIR FIADO.
Todo bien.
Pero el desenlace, el desenlace…
Cuando uno cree que ya tiene todo resuelto hay alguno que se descuelga con algo…
Al cuarto minuto me llamaron (obvio que no te vas a ir sin esperar. Tenía asumido el tiempo de espera y el extra del remis también). Pero…
¿Saben cómo me llamaron?
Tocaron botón. Sí. Piiiii,Piiiiii (onomatopeya del coso que suena para que vos veas el número que te tocó en un cartel).
Sí, me llamaron por cartel.
Me adelanté, y luego de decirle que iba a pagar (a esta altura hasta lo obvio hay que aclararlo), garpé.
Di la media vuelta y me fui.
Todavía no me acostumbro a vivir en Argentina y eso que nací acá ya hace más de cuatro décadas.
La que sigue es una perlita genuina extractada de la misma entraña de la página de Aguas Argentinas (tienen el link por si desean verificar personalmente):
http://www.aguasargentinas.com.ar/RRHH/index.php
¡Bienvenidos a Recursos Humanos!En Aguas Argentinas nuestro mayor capital es nuestra gente. Nuestra política de RRHH está orientada a desarrollar personas capaces de aportar lo mejor de sí mismos y con criterio profesional…
Muchas Gracias por elegir a Aguas Argentinas. Dirección de Recursos Humanos.
Gulp!