
HOY
A veces tengo la sensación que el día que estoy viviendo es ajeno a mi vida.
Historias de una señora que estuvo casada con un reverendo nabo.
Encontré a Cristina en la parada del 174 y hablamos. De los pibes de ella. Que Pepinita ya tiene 19. Que está terminando su carrera de contadora.
La vi medio avejentada. Lo atribuí a que siempre fue ella la que laburo y el marido bien gracias… aunque hace rato ya que no veo a Ricardo. No recuerdo cuánto, pero un par de años seguro.
A mí los vecinos me llueven, que quieren que les diga? Soy amable, ayudo si puedo, pero no me pasa ni ahí saber sobre su vida. Tampoco que sepan de la mía.
Hasta que, tipo como para no dejarla pagando y huir a mi casa, le tiro la pregunta:
-Vos te separaste, no?
-No Pepina, hace dos años que enviudé, snif. (deenserio!!!!, snif, snif... )
Pasé los siguientes 5 minutos minimizando el furcio y tardé un nanosegundo en volatilizarme.
Me entienden cuando digo que sociabilizar con el barrio no es lo mío?
PRÓLOGO
No tuvo tiempo de salir del dormitorio cuando sintió sobre su cabeza el primer golpe. Y luego el otro, y luego el otro… y luego algo rojo le impedía ver lo que estaba sucediendo. Cayó sentado en el piso mientras sobre su cuerpo se sucedían sin parar las patadas, los culatazos y su mente registraba de algún lugar las voces que le gritaban les diera todo el dinero… y no, no lo tengo… sí que lo tenés viejo hijo de puta… danos la guita… no tengo… De entre todas las voces había una que conocía por lo violenta que solía ponerse cuando su dueño venía a casa para darle el remedio que tomaba con él y luego le pegaba porque el remedio lo ponía loquito. Juan le había dicho a su hermano que Walter le pegaba, pero Miguel no le creía. Tampoco se lo quería decir a su sobrina para no preocuparla. Había pasado tanto en la vida. Una guerra, muertes, campos de concentración en Siberia, hambre. Había matado para poder sobrevivir y había visto como la gente moría despedazada. Esto no lo asustaba. Lo sorprendía. No había dolor. Sabía que lo estaban escarneciendo. Pero no tenía más dinero… y venían más golpes… y ya todo era rojo… y ya no hubo nada más…
SUCESOS
Walter Daniel J*** tenía aproximadamente 25 a 30 años a mediados del año 1998. Era enfermero diplomado. O por lo menos así lo decía el cuadrito que colgaba de la pared. No trabajaba en relación de dependencia sino que se dedicaba a hacer curaciones, tomar la presión, cambios de sonda y dar inyecciones a domicilio. Esta actividad la promocionaba desde locales que alquilaba a tales efectos en zonas barriales.
Volviendo a la época a la que se hace referencia, alquila a dos viejitos, uno de 82 años y otro de 83, hermanos ellos, un local ubicado sobre la Avenida Yrigoyen en la localidad de Morón, Pcia. de Bs. As. No era una zona comercial, pero estaba al lado del kiosquito del barrio, atendido por un matrimonio joven. Se da la circunstancia que los locales estaban adelante y los viejitos vivían en la casa de fondo. Uno de los viejitos, el menor, desde los 81 años era paciente ambulatorio de diálisis y el otro, si bien sano como un toro, de esos que se dice que los va a enterrar a todos, era jaquecoso crónico. El enfermero le caía como anillo al dedo para aplicarle las inyecciones que aplacaban el dolor de sus migrañas. Y era tanto lo que le calmaban el dolor, que el matrimonio del kiosquito declaró posteriormente en Morón Primera que el viejito salía varias veces al día para hablar con él o para pedirle más remedio para el dolor.
La enfermería era realmente una tapadera. Desde su disfraz, cierto o fraguado de enfermero, J*** tenía acceso a muchos domicilios y como las personas confían en la gente vestida de blanco, de a poco bajaban la guardia, y el trabajador de la salud podía de esta forma observar los movimientos in situ. Las presas que buscaba eran exclusivamente ancianos. Léase desprotegidos. Ya interiorizado, pegaba el golpe y desaparecía. Robaba dinero, joyas, lo que fuere y luego se volatilizaba del barrio y del local alquilado. Previo maltrato físico brutal a sus víctimas. J*** era/es un sicópata.
El viejito jaquecoso era una presa especial. Con lo cual puso en marcha un plan distinto. Estudió los horarios en que se encontraba solo, o sea, los horarios de diálisis del hermano (eran nocturnos, joya!). Se interiorizó de la próxima visita de su única sobrina. Cuando la mina se fuera tendría campo de acción libre por unos días. El matrimonio del kiosco cerraba temprano. Listo, sin testigos. Pero tenía un problema cierto. No sabía donde estaba el dinero. Al viejo le dolería la cabeza pero no era pelotudo. J*** resolvió el problema. Los remedios que le inyectaba empezaron a ser adictivos: cuando sobrevenía el síndrome de abstinencia el viejo lo perseguía pidiéndole más y él lo se lo retaceaba hasta que lo tuvo entregado a su merced: de esta forma consigue la data. También con maltrato físico, como después se supo.
Tenía el horario, el lugar y no habría testigos: la noche del martes 25 de febrero de 1999 a las 21:10 entró a la casa a llevarse lo suyo.
EPILOGO
Morón Primera se hizo cargo y el caso entró en la Fiscalía número 1. Fue caratulado Lesiones Leves. Mi tío fue trasladado a la Terapia Intensiva de una Clínica de la zona luego que le suturaran las heridas en el Hospital de Morón. Solamente sobre la ceja derecha tenía 52 puntos. También había perdido el ojo derecho.
Jamás se citó/buscó a J***´o liberó una orden de captura en su contra. El matrimonio que lo vio esa noche entrar a la casa fue citado por la fuerza pública y cambió su testimonio por miedo a represalias. Se le tomó declaración a mi papá que fue el primer testigo. Mi tío, en terapia intensiva, declaró dos veces señalando con nombre y apellido a uno de sus agresores, pero como los testigos no ratificaron la identificación, su declaración fue desestimada. A mí se me sugirió amablemente y a puerta cerrada con las paredes de testigo que dejara todo como estaba, que jamás se lo iba a citar a J*** y si así fuere corría riesgo de enfrentar una causa por Calumnias.
Mi amado tío Juan contrajo infección urinaria en terapia debido a la sonda vesical. Este hecho deterioró más aún su estado precario de salud debido a que no fue detectada en su inicio y los primeros síntomas que le produjo fueron atribuidos a su avanzada edad que permitía tal descompensación. Falleció 23 días después, el 20 de marzo de 1999 a la edad de 84 años por septicemia. Le di cristiana sepultura luego que le hicieran la autopsia y me lo devolvieran en cajón cerrado.
J*** al mes de atacar volvió a hacerlo a unas cuadras del hecho anterior, con los mismos resultados de sangre e impunidad.
Lo escrito es solo una sucinta exposición de los hechos acaecidos. La punta de un iceberg de lo que fueron 23 días de agonía de una familia y los años posteriores a la perdida. Doy a conocer solo lo suficiente como para hilar el relato. Cada detalle mencionado, así como los omitidos, constituyen en sí mismos historias aparte: la Comisaría, la Fiscalía, la Clínica (sobre la que quiero hacer un post), la autopsia y los que quedamos: mi padre, mi hija y yo.
A expreso pedido de Pepinita omití las 3 últimas letras del apellido de Walter.
Mi cariñito, mi amorcito, mi dulce Juancito… sabés que jamás volví siquiera a dejarte una flor. Se me secaron los ojos sabés? Sí que lo sabes.
Somos duros los dos, nos quiebran, pero no nos pueden doblegar.
El lugar: cena en casa de una amiga de toda la vida.
Los comensales: Natalia, Mama de Natalia, Papa de Natalia y Pepinita
Mama- Natalia, tenes 20 años y no tenes novio.Qué pasa?
Si seguis así a los 30 vas a agarrar cualquier cosa ...el primero que pase!
Natalia- Mama, tengo 20 años, soy joven y miro.
Y si no encuentro nada, a los 30 hago igual que vos. ¬¬
Lucía – Yo no creo. Ustedes buscan como amigas a minas lindas nada más.
Christian – …y, tenemos que irla de amigos!
Lucía – Entonces me das la razón. Todo es porque te la querés chapar.
Christian – Por eso vos no sos mi amiga.
Lucía – …Cri… cri… cri
Y a mi me quedo la duda, si Christian es pelotudo o sabía lo que decía...
Pepinita – Ma, ¿Te acordás de la cocina de la otra casa?
Una Pepina – Era larga y angosta. Tenía una ventana al costado y el mueble era amarillito.
Pepinita - …sí…. Y la mesada era re alta!!!!
Una Pepina – No mi amor, vos eras chiquita.
ACTO PRIMERO.
Se casó a los 23 con el primer tipo que encontró porque se creía fea y esta su única chance de no quedar soltera. Enganchó un buen hombre. El que te da el sobre con el sueldo, el fin de semana te lleva a todos lados y es más bueno que el Quaker. Pero no garcha. Y si lo hace no se nota. Salvo por los dos pibes que tuvieron. Medio flojón de salud, pero con un par de VHS XXX tenemos un conejito y nos despedimos hasta el mes que viene. Ni ella ni él tenían experiencia suficiente para rescatar el bache.
ACTO SEGUNDO.
Pasaron 18 años de matrimonio. Del tres ambientes de Floresta se mudaron al chalet de Castelar. El Taunus 85 se transformó en una Toyota. Dos vacaciones por verano. Visa, Mastercard y American. Se fueron un par de veces al exterior. Buen nivel de vida, remodelaron y re decoraron la casa.
Pero el bicho seguía desaparecido. Ella se cansó de esperarlo en la cama vestida/desnuda para la ocasión mientras él fumaba en el estudio mirando la tele a la espera que ella se durmiera. Pero no miraba ESPN, no no no, miraba Venus. Garchar con ella mucho no le daba y con dos hijos varones grandes a puerta cerrada menos. Pero tampoco hacian nada para cambiar las cosas (onda vamos a un telo o desaparecemos a los chicos).
Con el tiempo ella comenzó a participar en actividades por las tardes y cada vez llegaba más tarde. El hombre también experimentó ciertos cambios: súbito interés por la marca, fin de semana de caza (y pesca?) y travesías 4x4. Si todavía no se engañaban, estaban a un paso.
ACTO TERCERO.
Pasados los 40 de ambos, él encontró un capullito de 20 y ella un pimpollito de 30. Cuando ella me pidió un “consejo”, le dije que ponga en la balanza lo que pesa un chorizo vs una familia formada. Si bien eran una pareja asexuada, eran excelentes compañeros de vida y juntos habían logrado mucho. -Sé discreta, le dije. Nada va a salir de esa relación más que un par de sábanas arrugadas.
Él también vino a verme de callado. –Cuidado, sos un buen partido y esta piba te puede agarrar con un embarazo. Buscate un touch and go.
Esta situación precaria se desbandó. Si había aristas ella las puso de relevancia y comenzaron los desprecios verbales, para más, frente a los hijos. El, que nunca se destacó en el retruque de las discusiones optó por callar permitiéndole avanzar. Ninguno de los dos preguntaba nada. Para que? Ambos tenían una estrategia planteada y querían disfrutar este nuevo estilo de vida fuera del matrimonio (porque dentro era un infierno).
EPÍLOGO I
Ella se fue a Canadá en viaje sabático y cuando llegó a Ezeiza ahí mismo le pidió la separación. El se mudó a un dúplex y con el tiempo el touch and go de medio turno se instaló con él. Ella se llevó el pimpollito a la casa. Siendo un desocupado tuvo que mantenerlo pero tuvo masa a cambio. Para guardar las apariencias (no olvidemos que tiene dos hijos varones, familia y vecinos) lo hizo entrar a trabajar en la agencia de seguridad del padre. Pero, fiel a su naturaleza, el pimpollito comenzó a pistolearse regularmente una mina en horario de trabajo (el servicio de custodia era en un country). Todo un escándalo: el padre tuvo que decirle a ella la verdad y el pimpollo volver a cambiar de domicilio. Ahora vive en el country.
En medio de todo este candombe ella hizo yoga (le hice pata), meditación (le hice más pata) y asomó a la metafísica (vuelta a hacer pata). Luego se hizo sacristana en una capilla (pata en la misa del domingo cada tanto).
EPILOGO II
Hoy ella me llamó por teléfono. Conoció un tipo. El detalle: como este hombre es pai umbanda entró al culto.
Ella – ...bla… bla… y me bauticé umbanda. Te voy a llevar para que conozcas. Es fascinante!!
Una Pepina – (…qué mierda le puedo decir?) Olvídate que te voy a hacer pata! Si te cansás por favor no te hagas Hare Krishna que el naranja no es tu color y no te veo con la bocha rapada dando clase de Matemática.
Siempre sostuve que la lengua es el músculo más poderoso que tenemos, pero cuidado con que haya alguien al lado para registrarlo. Pasen, juzguen y no digan que no les avisé.
“Parezco sal gruesa, estoy en todos los estofados”
(Luis Barrionuevo – Revista Gabo, Abril 2006).
“La coima es un sello nacional”
(Luis Barrionuevo – Revista Gabo - Abril 2006).
"Quién va a confiar en el país si su presidente tiene la plata afuera"
(Luis Barrionuevo – Diario La Capital - Septiembre de 2004).
"Apoyar a Kirchner es como sacar a pasear a un perro muerto"
(Luis Barrionuevo - http://www.agendaestrategica.com.ar).
"¿Ustedes también tienen negros?".
(George Bush al presidente brasileño Fernando Cardoso - Abril de 2002).
"Soy un empresario argentino, eso quiere decir que no soy un santo"
(Alberto Samid - 1997).
"Siempre que veo la tele y veo esos pobres niños hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. Quiero decir, me encantaría ser así de flaquita, pero no con todas esas moscas y muerte, y esas cosas".
(Mariah Carey, cantante).
“Alan Faena me consultó sobre como se cría un hijo. `Mirá, le tirás un poquito de agua y crece, loco´, le dije”
(Charly García, Revita Gente – Enero 2005)
"Aquí estamos para empezar de nuevo, para trabajar con vistas al 2003, al 2007, al 11 o hasta que Dios me diga basta y me lleve"
(Carlos Saúl Menem, ex presidente argentino, Diario Clarín, 12 de diciembre de 1999).
"Acá no se trata de sacarle a los ricos para darle a los pobres, como hacía Robinson Crusoe"
(Carlos Menem en discurso, confundiendo al pobre Crusoe con Robin Hood).