MI MARIDO, YO Y SUS CUARENTA
PARTE I – Ser.

“Hoy en día la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido”.
Woody Allen.
En la época en que mi ex marido enfrentó los tan temidos cuarenta regresó al Principio Del Placer: “Todo, ya, para Mí”, en tanto que yo respondía más al Principio De Realidad: “Lo posible, en su momento, para Nosotros”, situación que nos llevó a una batalla que estuvo perdida aún antes de empezar pero que generó en mí, hoy como ayer, un profundo deseo de pegarle duro.
Parecía que el hombre había enloquecido. Pero la locura que lo afectó no fue ni magnífica ni brillante: se transformó en un pequeñito, cruel y mezquino ser ocupado en atrapar la juventud que se le estaba escapando, mas bien huyendo en estampida hacia otros lugares más bellos y felices.
Y es así que los cuarenta lo encontraron sumido en una profunda y desesperada lucha por ser. Ser mirado. Ser deseado. Ser joven. Ser bello. Ser, ser… Aunque muy dentro suyo sabía que la guerra estaba perdida, no iba a rendirse tan fácilmente… El hombre en su desesperación no había madurado el hecho que sólo en la aceptación de su derrota estaba la victoria. Pero él sí ganó…no lo que quería, pero sí lo que merecía.
Por supuesto que ser era de las puertas del matrimonio para afuera: su nunca bienamada esposa jamás pasaría por esa puerta. El sagrado recinto del ser varonil me estaba vedado porque yo, su mujer, la bruja, ya no era juvenil, deseada, sensual y ardiente exponente del género femenino que sería beneficiada por él.
Empezó así el calvario de aquel que quiso ser y su lucha para lograr lo que no era y nunca sería.
Esta historia continuará…

Nota: Los hechos y personajes aludidos en este post son ficticios. Cualquier similitud con la realidad corre por cuenta del lector, en tanto que la autora se inspiró en personajes de Tolkien (ejem, ejem,…Gollum).