Del 666, del 13 y de la mala leche…
Mi ex suegra era y es gualichera: tierra del cementerio, clavos de ataúd, velas negras, ofrendas, árboles, espejos y demás. Nada era suficiente para lograr sus cometidos y perpetrar sus venganzas. Tenía en su dormitorio un altar con todo tipo de símbolos mágicos.
Cuentan las malas lenguas que cuando supo que yo había iniciado una demanda de alimentos invocó los hados del averno para que me reventaran como un escuerzo y a San Benito para proteger a su hijo.
El tema, no se sabe bien si porque la vieja estaba bizcocha, es que en el momento de las invocaciones en algo debió equivocarse.
O invirtió las oraciones. O los nombres.
O quizás San Benito y el mismísimo Satán se pusieron de acuerdo para que la vieja no rompa más las pelotas.
Porque las cosas salieron,
de otra forma...


Todos los hechos posteriores hasta el día de hoy que nos beneficiaron a Pepinita y a mi, sucedieron en un día 13.
Muchos de los hechos que terminaron de hundir al nabo, también sucedieron en un día 13.
Mis preferidos en los días martes,
13 por supuesto,
aunque Ustedes no lo crean.